La severa reprimenda del arzobispo Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia para la Vida del Vaticano, al presidente Barack Obama, por autorizar financiamiento a instituciones estadounidenses que practiquen aborto en el extranjero, es un reflejo de las ásperas y difíciles relaciones que mantendrán la Iglesia Católica y la Casa Blanca. Seguir Leyendo...
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