24 agosto 2015

El “antiarjonismo” como filosofía de vida


José Antonio Aybar F.
aybarjo@gmail.com

Ser antiArjona es una filosofía de vida para muchos.

En la historia de la música no ha existido un artista con más rechazo que el intérprete guatemalteco.

No se sabe cómo, cuándo y dónde inició esa animadversión contra el compositor de “El Problema”, pero de seguro el punto de partida se encuentra enmadejado en uno de los primeros versos “arjonianos”.

Las discusiones entre quienes lo defienden como compositor y quienes lo catalogan de plagiador son recurrentes.

Para “sabinistas” y “serratistas” la comparación es un insulto a la inteligencia.
Aseguran, y hasta recurren a las apuestas, que la mayoría de las canciones de Arjona son plagios descarados, con insultantes disquisiciones donde hasta Silvio Rodríguez sale a relucir.

Cada álbum de Arjona sale al mercado bajo la lupa. El escrutinio es implacable. Y las “coincidencias” no ayudan: Mientras su nueva producción discográfica lleva por nombre “Viaje”, la más reciente de Silvio Rodríguez se titula “Al final de este viaje”.

En uno de sus contados intercambios con la prensa Arjona declaró que el disco es producto de su viaje por Asia y otros continentes, mientras Silvio explicó que el suyo nació tras navegar durante varios meses en el emblemático barco pesquero Playa Girón.

Conversar sobre las comparaciones con Ricardo Arjona, quien desde hoy disfruta de las bondades del Este de República Dominicana, luego de presentar este pasado fin semana dos conciertos a casa llena en el Palacio de los Deportes Virgilio Travieso soto, es una afrenta.

Su temperamento, su forma de ser, tan particular, no ayuda a una conversación honesta del tema con el periodista que lo aborde, porque está vedado en sus escasas ruedas de prensa.

Sin embargo, cuando en el 2012 se creó un movimiento en las redes sociales que llamó a marchas mundiales contra sus canciones, algo nunca visto en la industria, Arjona salió de su zona de confort para señalar con el dedo acusador a su antigua disquera, aunque se cuidó de mencionarla. Un año antes se había independizado de Warner Music.

Eran los días en que “Metamorfosis” veía la luz.

“Hemos sufrido trucos raros, recibido malos juegos y competencia desleal por parte de la industria”, aseguró Arjona en uno de sus escasos intercambios con los medios de comunicación.

Trama de la industria o no, los antiArjonas son una realidad que se mantienen al acecho para desnudar cada verso de sus nuevas propuestas.

Y justo es decirlo, muy a pesar de estos, Ricardo Arjona ha sustentado su carrera en historias, originales o no, que le han reportado venta de millones de discos desde su debut, en 1985, con el desapercibido “Déjame decir que te amo”.

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