Con palabras conquistadas una a una como si fueran cotas de las playas de Normandía, Joaquín Sabina ha compuesto, tras cuatro años de «sequía», «Vinagre y rosas», un «monotemático» sobre el «desamor» con el que quiso ser «infiel» a su caricatura y con el que, anuncia, se despide de los escenarios «totus tuus». Seguir Leyendo...
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